Aspecto de la Misión - Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia Provincia Madre del Buen Pastor

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Aspecto de la Misión

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MI PRIMERA EXPERIENCIA DE MISION EN SEMANA SANTA EN SIPANAO
Hna. Leonor Gantiva G.
 
 
 
 
 
 
 
Sintiendo en nuestro corazón el llamado urgente que nos hace el señor a través del papa Francisco y de nuestra Congregación de salir con alegría a llevar el anuncio del evangelio, el sábado 7 de abril en la madrugada llegamos a Nazareth las hermanas Karollay Carreño, Yaniris Fernández y yo invitadas para unirnos a las hermanas de la comunidad del Internado Indígena en la celebración de la Semana santa en las rancherías aledañas.
Cementerio del Internado Indígena de Nazareth
Inició mi experiencia con el acercamiento a una parte de nuestra historia Congregacional en América, con la hermana Ludys Jiménez llegué al cementerio, donde se encuentran los restos de  nuestras grandes misioneras: la madre Clara de Beniarjo, María de San José, Graciela Areiza y  Liduvina de Nazareth; fue un momento  especial para agradecer a Dios la misión que ellas realizaron con gran humildad y sencillez Franciscano amigoniana en esta región; tomando una nueva ruta, con la hermana  Karollay  subimos a la montaña, para conocer el santuario que hicieron los capuchinos a la Santísima Virgen; como en todo camino siempre se encuentran sorpresas nos llevamos un gran susto al encontrar una culebra y un ciempiés muy grande como de 20 centímetros. En este lugar tan especial oramos por nuestra congregación, suplicamos a la Santísima Virgen nos regale la fidelidad, la vivencia gozosa de la voluntad de Dios en esta etapa tan especial de restructuración. 
Un momento vivencial y esperado fue el envío como misioneras, en una sentida ceremonia en la que la hermana Victoria Iguarán superiora de la comunidad, proclamó la distribución de los grupos, entregó el material y también el destino: Las rancherías que nos esperaban y en el que éramos llamadas a compartir la fe y a robustecernos con la experiencia de Dios de cada comunidad.

Mi compañera de misión fue Milena Cuaspud, universitaria nariñense, pronto nos dispusimos a emprender el camino hacia la Ranchería de Piedras Blancas, con sede en la escuela de SIPANAO, hasta donde llegamos el domingo de ramos en compañía de la hermana Vicky; la comunidad estaba en pleno: los padres de familia, los estudiantes de Sipanao y algunos vecinos; Viky luego de ofrecerles un cariñoso saludo en Wayuunaiky, nos presentó a la comunidad y quedó en nuestras manos el acompañamiento desde esta primera celebración del domingo de ramos. Grandes lecciones de fe, compromiso, alegría, comenzamos a vivir al encontrarnos con una comunidad organizada que ya tenía gran parte de la ceremonia preparada con hermosas dramatizaciones, que indujeron a la participación y vivencia del reconocimiento comunitario de Cristo como rey.
De lunes a miércoles santo la actividad, catequesis y celebraciones se orientaron en la mañana hacia el grupo de  estudiantes de la escuela; en las tardes nos dedicamos a visitar hogares; un fuerte encuentro con una realidad evangelizadora, que nos desbordaba siempre, y que nos llevó a olvidarnos de la idea que llegábamos a evangelizar, nos golpeaba en cada momento la pobreza absoluta en que viven, el hambre reflejada en los cuerpos de los niños, la incertidumbre en los rostros de jóvenes sin futuro ni esperanza y la mirada perdida de los ancianos y enfermos, deseando que el “Señor se acuerde de ellos y los recoja”. Nos parecía increíble que hoy haya lugares de nuestra patria, tan olvidados, en carencia absoluta de los más mínimos servicios: agua, luz, salud, vivienda, alimentación. Situaciones en las que pudimos valorar y agradecer lo que tenemos, lo privilegiadas del Señor que somos,  y lo que se nos exige ante realidades tan duras de injusticia.

 
 
El Triduo Pascual de nuevo congregó a toda la comunidad en la escuela, culminando el sábado santo con la celebración de la Pascua en la Eucarística presidida por el padre Fabio Estupiñan de la comunidad de los padres Somascos de Bogotá, quien se unió a la misión con siete jóvenes universitarios deseosos de ofrecer su juventud, energías y algo más de sus vidas a la Guajira. Un momento especial fue el término de la Eucaristía, con la imposición de las manos que el sacerdote hizo sobre cada uno de los presentes, llevándonos a sentir el poder de la gracia y del Espíritu del Señor, por la paz, la alegría, y la salud física, que nos transmitió con su fervor, y don.
 
Nos queda seguir celebrando la Vida, la Resurrección y el compromiso como bautizadas y consagradas, ante el drama de las familias Wayuu, y la misericordia de Dios al darme esta oportunidad de vivir y experimentar su gran amor en esta misión.
 
 
 
 
 
 


SEMANA SANTA  
EN LA RANCHERÍA SANTA ROSA DE NAZARET- ALTA GUAJIRA



“Yo oí la voz del Señor que decía: « ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?». Yo respondí: « ¡Aquí estoy: envíame!»”. (Is. 6,8)

Compartí la misión de semana santa en la ranchería Santa Rosa de Nazaret-Alta Guajira, y nada se compara con la alegría de vivir una experiencia tan hermosa junto aquellos que te hacen dar lo mejor de ti.  Fue una misión hermosa, en donde he recibo de los niños y de las personas con quienes me relacione más de lo que lo que realmente yo puedo llegar a ofrecer.  Sus rostros me develaron a un Dios desbordado de amor y necesitado de compañía, sediento de esperanza, de ilusiones y en muchos momentos carente de una mano amiga. No es mucho lo que puedo dar, pero soy todo cuanto tengo, ¡Gracias Señor por llamarme a estar junto a Ti en medio de ellos! 

                                                                                                                                                                        Hna. Karollay Carreño Colina        



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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